A pesar del clima, pues de un momento a otro se pasa de caer chuzos de punta a un sol de justicia, la actividad en el hotel Golden Tulip Sophia Antipolis de Valbonne, colindante con Niza, es frenética, pues hay tres equipos de ciclistas alojados a la espera de que hoy se dé el pistoletazo de salida a La Vuelta 2026. EF, Lidl-Trek y Movistar comparten las zonas comunes y hasta una roulotte que hace de improvisada barbería, por más de que cada equipo tiene su delantal con sus logos y patrocinadores. Ajeno a ello se encuentra Enric Mas (Artá, Mallorca; 31 años), que atiende a un par de periodistas al tiempo que, sonriente y pillo, gasta bromas en el entremedio, como mover una cámara mientras un reportero se grababa. Está feliz y tranquilo, pues sabe que, tras una intervención y desgarrarse después la mano, su versión original está por volver más pronto que tarde, después de una intentona en el Giro y su mejoría en la Vuelta a Burgos. Pero no está, cuenta, para liderar al equipo en la Vuelta.

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