Cumplido su tercer abandono en los últimos cuatro años muchos se preguntan si el Tour de Francia no se ha convertido en una suerte de condena, una tortura para Enric Mas. Dos días después de un apogeo espléndido en el Mont Ventoux –10 kilómetros gloriosos, fruto de un ataque quizás demasiado optimista y feroz a 14 kilómetros de la cima–, con un final desolador, el líder del Movistar inició fuerte la primera jornada alpina. Entró en la fuga del día que asaltó el Glandon. Después, se deshinchó. Se dejó caer a cola y terminado el descenso del primer hors catégorie de la etapa reina, al pie de La Madeleine, kilómetro 80, se bajó de la bicicleta. Poco después, comenzó el vals espléndido de Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar lejanos.

