Ha vuelto Joan Laporta, ha regresado también Xavi Hernández y, sin embargo, el Barcelona se ha quedado en blanco la temporada en que se fue Leo Messi. El desafío es evitar que la partida del 10 provoque la misma desazón que generaron en su día las salidas de Ladislao Kubala y de Johan Cruyff. La solución pasa precisamente por recuperar la figura del Flaco y retornar a Wembley. El estadio londinense fue el escenario en el que el equipo azulgrana consiguió hace 30 años la primera Copa de Europa. El cruyffismo se ofrece como religión en los momentos de duda de una afición barcelonista huérfana de futbolistas que marquen la diferencia en el Camp Nou.

