La victoria ante el Valencia, antesala del estreno este jueves del Barcelona en la Champions League frente al Newcastle (21.00, M+), significó mucho más que una goleada para fortalecer la autoestima tras el empate ante el Rayo. El Barça necesitaba demostrar, pero sobre todo demostrarse, que podía ganar sin Lamine Yamal —algo que no había ocurrido en la Liga—, como también fulminar las dudas que sobrevolaban al equipo azulgrana, desveladas por el entrenador cuando señaló a sus jugadores en Vallecas. “Los egos matan el éxito”, sentenció Hansi Flick. Palabras que, de entrada, parecían tener un destinatario: Lamine Yamal.

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