Carlos Alcaraz, al igual que en su día Rafael Nadal, prefiere el día a la noche de París en sus preferencias para jugar a tenis. Sin embargo, las estadísticas indican que el murciano es tanto o más efectivo bajo la luz del sol que con los focos. Por cuarta vez en su carrera se vio empujado este viernes a saltar a la Philippe Chatrier al final de la jornada. Y por cuarta vez cantó una sufrida victoria, con Damir Dzumhur, por 6-1, 6-3, 4-6 y 6-4, en 3 horas y 14 minutos.

