"En lo de Ramos muchos quedan retratados"
Fuente: Marca Original en marca.com
<strong>Hay personas que se toman este deporte llamado fútbol como una cuestión personal o, incluso, familiar. Le duele más que una bronca entre hermanos</strong>. Es evidente que no soporta la derrota, pero la asume con el paso de las horas (o los días). Cada victoria es una alegría pasajera, más cercana al alivio que otra cosa. Lo que a ningún aficionado le gusta es que, bajo su punto de vista,<strong> pisen su escudo. O se burlen de él. Si molesta el insulto ajeno, que no dolerá el propio.</strong> Cuando una persona que representa el escudo del Sevilla mete la pata, se le hace saber. Si creen que por su culpa (no hay más que mirar al palco) se está sufriendo, se dice con la boca llena. <strong>No importa que lleve un título debajo de su brazo. Literalmente</strong>. Y es que el aficionado del Sevilla es de los más pasionales que te puedes echar a la cara. Pasional en el sentido de <strong>no te metas con los míos, que para criticarlos ya estoy yo</strong>. Si alguien se atreve a traspasar alguna línea roja, ya no es bienvenido. Qué de jugadores se marcharon forzando la máquina para conseguir un contratazo y qué buenas pitadas se han llevado. Todos menos Rakitic. <strong>Los hay más listos y los hay menos</strong>.