La nueva dimensión del ciclismo. En el minuto tres ya están solos. Una película de una hora por delante y un dron que les persigue como una ráfaga de viento cuando entran en el bosque oscuro, árboles pelados de invierno, como un espíritu del que huyen, jinetes sin cabeza en una película de Tim Burton. Barro. Hierba. Cielo gris del Mar del Norte. Detrás, inmersos en sus batallas, los demás, compañeros del metal, los locos que solo piensan en ciclocross.

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