Dos horas antes de la carrera un experto periodista italiano me dijo, entre risas y veras, una frase ahora inquietante: <strong>»Hoy gana Ferrari. Es lo que necesita el Mundial».</strong> En realidad <strong>es como un botón que tiene <strong>Domenicali </strong>(CEO de la F-1) para igualar el campeonato».</strong> Que alguien me explique qué diablos le pasó al <strong>Red Bull de Max Verstappen</strong> del sábado al domingo. Parece brujería. De aguantar bastante bien <strong>24 vueltas con medias a hundirse a los diez pasos por meta en la carrera larga del GP de Austria. </strong>No fue bien con ninguno de los compuestos. Su rival monegasco le adelantaba una y otra vez como si no existiera.

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