Aunque el sol aprieta de lo lindo y reverbera sobre la moqueta azul del estadio Olímpico de Terrassa, no pierden la sonrisa ni la paciencia, felices por jugar un Mundial en casa, el mismo escenario en el que sus predecesoras ganaron los Juegos Olímpicos de 1992. Una es Georgina Oliva, Gigi, catalana, ingeniera aeronáutica y elegida la mejor jugadora de la liga; la otra es María López, asturiana, licenciada en Administración y Dirección de Empresas y defensa descomunal. Y ambas, de la cosecha del 90, son las capitanas de la selección española de hockey hierba, las líderes y referencias para las nuevas hornadas que se asientan en el equipo, las voces autorizadas que explican que, de prolongar sobre el césped esos minutos en las que se sienten invencibles, se podrá hablar de medalla en el torneo que abren este viernes (21.30, RTVE Play) ante Canadá.

