El Betis y el Valencia despidieron la Liga con un empate como colofón a un choque muy sentimental. Se vivió el último partido en el Benito Villamarín tal y como se conoce en la actualidad y el Betis se va a La Cartuja. Un choque con destellos de calidad, los de Antony e Isco, con un Valencia competitivo que no quiso ser un convidado de piedra en la fiesta del beticismo, más pendiente de la final de la Conference del próximo miércoles ante el Chelsea que del propio partido. Al final del choque, saldado con la igualada con los goles de Antony y Rafa Mir, se vivió una fiesta impresionante. Los 51.141 béticos asistentes le pidieron a sus jugadores el primer título europeo en la historia del club andaluz mientras daban la vuelta olímpica al coliseo bético.

