<strong>Tal vez fuera cosa de brujos.</strong> En la solemnidad de Anfield encontró hueco una casualidad casi macabra. En el minuto 14 un balón se escurrió en<strong> Courtois y Salah encontró el botín de una pirámide</strong> para el 2-0. <strong>En el 36, en la otra portería, fue Alisson</strong> el que dio un pelotazo a Vinicius para hacer el 2-2. Dos acciones que hicieron sospechar que Karius había dejado algo suelto por el césped. Algunos especialistas en la portería hablan de dos acciones insólitas.

