Solo quedaban unos segundos para el final del encuentro. El Perfumerías Avenida ya no tenía opción de meterse en la final de la Liga femenina de baloncesto. El Valencia Basket se había impuesto en el partido de vuelta de las semifinales y amarraba, de paso, una plaza para la siguiente edición de la Euroliga. En el banquillo, rota de rabia y decepción, Yllana Martín, una carrera breve (19 años) y un futuro gigante, lloraba de impotencia después de una eliminatoria soberbia. El equipo salmantino acababa de caer (75-62) y se quedaba fuera de la Euroliga por primera vez en muchos años.

