El hambre de Javi Guerra y el oportunismo de Sadiq, el agente inesperado, evitaron una derrota del Valencia en Son Moix que parecía segura cuando el Mallorca, por delante en el marcador, lo tenía contra las cuerdas. El fútbol volvió a contradecir a la lógica un día más y el delantero nigeriano cazó un balón aéreo para evitar que el Mallorca le adelantara en la clasificación (1-1).

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