“Esto parece Murcia, ¿eh?”, se le desliza al padre de Carlos Alcaraz a eso de las doce del mediodía, cuando el pegajoso bochorno de Londres, los más de treinta grados que caen sobre la ciudad y la humedad de Wimbledon Park siguen apretando de lo lindo; más si cabe que el día anterior, cuando su hijo sorteó en la primera ronda a Fabio Fognini y progresó hacia la siguiente estación, que le emplaza a un duelo este miércoles (hacia las 16.30, Movistar+) con el local Oliver Torvet, el 711º del mundo. “Mah o menoh, mah o menoh…”, se suma el tenista, que ha amanecido con el acento murciano pronunciado y que por la tarde, mientras se relaja con los suyos, observa con buen gesto el curso de los acontecimientos.

