El Giro de Italia descubrió este sábado que en una gran vuelta el caos siempre viaja a rueda. La segunda etapa, entre Burgas y Veliko Tarnovo, parecía diseñada para empezar a señalar a los hombres de la general. Acabó convertida en una jornada salvaje, marcada por una caída terrorífica a más de 65 kilómetros por hora, la neutralización de la carrera y el primer golpe serio de Jonas Vingegaard en la lucha por la maglia rosa.

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