Con los antecedentes que tiene, sorprendió que Isaiah Stewart tardara tanto en intervenir en la trifulca entre los Hornets y los Pistons. Le pilló en el banquillo y se contuvo en los primeros instantes. Después, con la fuerza incontenible que le proporcionan sus 2,03 metros y 113 kilos, irrumpió en la cancha como si se tratara de una estampida. Su objetivo fue Miles Bridges, con el que inició una pelea a puñetazos. Fueron necesarios ocho efectivos de la franquicia de Detroit para frenarle.

