Cada periodo tiene un depredador que domina al resto y el del Cretácico superior era uno muy sorprendente. Investigadores de la Universidad de Hokkaido han determinado que el depredador alfa era entonces, hace entre 100 y 72 millones de años, un pulpo gigante de 19 metros de largo. No tenía rival en los océanos. Obviamente, estamos hablando de un pulpo (un cefalópodo) muy distinto al actual.

