El marcador dijo 2-0. La realidad en Atlanta fue otra. Durante muchos minutos, el PSG estuvo contra las cuerdas ante el Bayern. Los de Luis Enrique caminaron por la cornisa en la primera parte. Vincent Kompany, entrenador del conjunto bávaro, supo qué teclas tocar para acorralar al flamante campeón de Europa. No terminaron de tumbarlos, pero dejaron a la vista un talón de Aquiles como pista a explotar para Xabi Alonso.

