Sara Alonso, como cualquier corredor de montaña, sabe que la lesión está a la vuelta de la esquina, en cualquier piedra suelta, un riesgo que acompaña cada semana de entrenamiento. Con lo que no contaba es con que iba a fracturarse la sexta costilla sin levantar los pies del suelo, embestida por una vaca durante el medio minuto más agónico de su vida. Lo que vivió este domingo no era ese sufrimiento no exento de placer de un atleta poniendo el pulso por las nubes, sino puro terror. “Nunca he tenido miedo a las vacas, no te hacen nada. En las carreras muchas veces pasamos por donde están. Con un perro, me hubiese acojonado porque me dan miedo, no hubiese pasado. De repente, se volvió loca y fue a por mí”. Entonces, solo pensaba: “¡Voy a morir aquí en mitad del monte y nadie se va a enterar!” La cosa quedó en un susto, pero no fue menor, pues tendrá que parar varias semanas en el mejor momento de su carrera, tras convertirse en mayo en la primera española que ganaba en Zegama desde 2017.


