Golden Boys versus Chingalán. Reyes contra Príncipes. Da igual el orden y el resultado que el enfrentamiento se repite torneo sí, torneo también, en una persecución kamikaze que muestra la realidad y evolución del pádel. Las grandes eras son solo cosa de dos y hasta que una de las participantes no se rompe por el desgaste o la ambición, el resultado es un sólido cara a cara que nos permite vivir la definición de cuál es el gran Superclásico del pádel.

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