La vida rara vez se olvida de dar segundas oportunidades. Y si no se trata de una deuda contraída con el destino, el <strong>valor del trabajo bien hecho </strong>termina por acercar una recompensa que ni siquiera se podía imaginar quien la recibe, ya sea con el reconocimiento de los que te han rodeado en el camino profesional, o con una nueva oportunidad que ya ni esperabas, que te coge por sorpresa, como si no fuese contigo.<strong> «Justo antes de fichar por el Sevilla, dos o tres semanas antes, él y yo hablábamos, como hacemos siempre una vez al mes, más o menos. Me dijo que veía muy jodido entrenar esta temporada y que ya se centraba en el verano y a ver qué le salía», desvela Marko Dmitrovic</strong> sobre su nuevamente entrenador, <strong>José Luis Mendilibar</strong>, quien pasó cuatro años a su lado en el Eibar. <strong>»La vida y el fútbol le dieron oportunidad en el Sevilla»</strong>, afirma. El de Zaldívar ha regresado a lo grande. Y va a cumplir el sueño de todo entrenador: <strong>dirigir a su equipo en Old Trafford</strong>.

