El deporte americano tiene muy en cuenta el sophomore (segundo curso). Se entiende que al joven deportista profesional no debe medírsele por el año de su presentación, sino por el siguiente. El primer año hay circunstancias favorables: su propia efervescencia de debutante, la indulgencia de crítica y público, la simpatía de los compañeros, el estímulo de la novedad en cada escenario y rival… Todo eso desaparece el segundo año cuando pasa a ser uno más en el grupo. Y a repetir rutinas. Sólo tras ese segundo año se podrá aventurar hasta dónde llegará.

