Alrededor de Piqué ha habido siempre tanto ruido que a menudo se olvida que ha sido uno de los mejores centrales de la historia del Barcelona. La suya es una vida de película que ha justificado la razón de ser de las redes sociales y alimentado a la prensa sensacionalista, a la económica, incluso a la de sucesos y espectáculos y por supuesto a la de deportes, en tanto que futbolista internacional y campeón del mundo el mismo día que intimaba con Shakira. No renunció nunca a ser un buen padre de familia, siempre quiso ser un empresario moderno —la legalidad antes que la ética— y jamás se escondió de noche, amante del casino y también de la juerga, capaz de divertirse como un niño junto con Riqui Puig para después discutir con la Guardia Urbana. El pack Piqué admite en cualquier caso mucha controversia salvo cuando se habla de fútbol y del jugador del Barça.

