El silencio del Bernabéu durante casi todo el encuentro y la imagen de las gradas semivacías cinco minutos antes de que acabara el encuentro en una noche de Champions dice muchas cosas de este Madrid, que no conecta con su gente. Pasó el Madrid, sí, pero el Bernabéu vivió durante demasiados minutos entre el miedo y el sopor. Difícil soñar así con la Decimosexta.

