«El <strong>aficionado del Sevilla</strong> tiene que hacer dos cosas: <strong>animar como lo hacen</strong>, no podemos decirles nada y, si creen que <strong>protestar es también un camino</strong>, a esta afición que nos ha dado tanto, <strong>no le puedo poner un pero</strong>. Es una afición centenaria, <strong>ha vivido momentos complicados, momentos muy bonitos </strong>y sabe perfectamente <strong>lo que necesita el equipo </strong>en cada momento», decía <strong>Monchi</strong> antes del partido entre el <strong>Sevilla </strong>y el <strong>Manchester City</strong>. Y la afición está cansada. <strong>Animó a ratos</strong>, <strong>enmudeció </strong>en otros y con el cuarto gol del conjunto inglés, <strong>pañuelos y pitos </strong>de una grada que <strong>señaló al palco</strong>. Momentos de <strong>crispación y tensión </strong>donde se pudo ver al <strong>ex presidente José María del Nido</strong>, a apenas unos metros del sillón presidencial, gritando para <strong>apoyar los cánticos</strong> que pedían la <strong>dimisión de José Castro</strong>.

