Hay algo más en el Sevilla cuando juega su competición preferida, la Liga Europa. En el torneo que ha ganado seis veces, el equipo andaluz se sobrepuso a un primer tiempo muy discreto para lograr un botín muy bueno ante el Fenerbahçe. Dos goles de Jordán y Lamela le dan al Sevilla una buena ventaja para acceder a los cuartos de final de una Liga Europa donde su personalidad fluye más allá de los momentos de forma, de la crisis que padece en la Liga o de la propia incapacidad que tiene este grupo para competir. Un triunfo basado en la enorme actuación de su portero Dmitrovic y una rectificación evidente de Jorge Sampaoli al descanso. El Sevilla fue un grupo muy desordenado en la primera mitad y la entrada de Jordán le dio mucho más orden y empaque para afrontar el duelo en igualdad de condiciones. Un Sevilla más lógico que se adelantó con cierta fortuna en un disparo de Jordán y que luego supo defender bien para pillar al conjunto turco al contragolpe. Marcó Lamela el segundo y el Sevilla sonrió. Como su gente, que disfruta en Europa y sufre mucho más en la competición doméstica.

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