Encender el motor del coche, tomar una carretera desconocida y recorrer el camino hasta agotar el combustible sin un destino concreto. En muchas ocasiones, la vida nos coloca ante una situación similar, donde nos esforzamos por avanzar sin saber a dónde nos dirigimos. En un deporte tan solitario como el tenis, esta realidad ocupa la mente de muchos al inicio del camino.

