La noche más inolvidable de la carrera de Mikel Merino también se vivió con una intensidad máxima en la grada. Allí, estaba su padre, Miguel Merino, que apenas podía asimilar el gol de su hijo ante Portugal pese a que ya lo había vivido hace dos años en la Eurocopa. De Stuttgart a Dallas. El tanto en el 91′ clasificó a España para los cuartos de final del Mundial y volvió a convertir al centrocampista en el héroe de la selección.

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