Ahora que <strong>Simeone </strong>acaba de cumplir 600 partidos con el Atlético de Madrid, conviene poner en perspectiva cómo ha cambiado el club rojiblanco desde su llegada hace once años. Es obligado admirar el círculo virtuoso que ha permitido a los rojiblancos clasificarse para la Champions League durante tantas temporadas o tener en su plantilla a algunos de los mejores jugadores del mundo (<strong>Oblak</strong>) o del Mundial (<strong>Griezmann</strong>/<strong>Joao </strong><strong><strong>Felix</strong></strong>). No se debe considerar desmesurado su salario, por mucho que sea el entrenador mejor pagado del mundo, porque el crecimiento del club justifica cada euro.

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