Wimbledon se vistió este domingo de gala. Lógico, sobraban los motivos. De entrada, a eso de las diez de la mañana, el rey del verde, Roger Federer, cruzaba el umbral del All England Lawn Tennis & Croquet Club para unirse al desfile histórico del mediodía. Lo hacía un año después de disputar su último partido, precisamente en La Catedral.

