El Real Madrid continúa como un torpedo en este arranque de temporada, a pesar de que la exigencia va subiendo para el invicto equipo de Chus Mateo. En Atenas, donde el año pasado estuvo cerca de descarrilar el equipo con las salidas nocturnas de varios jugadores, el conjunto blanco sacó adelante un duelo muy trabajado en su estreno en la Euroliga ante Panathinaikos (68-71), que también tuvo el triunfo en sus manos. A pesar de llevar la iniciativa y mostrar sus virtudes, con Tavares erigiéndose como un monolito (14 puntos, seis rebotes y cuatro tapones) y un Llull al rescate (seis puntos y cinco asistencias), los de Radonjic fueron un hueso tan duro de roer que fue necesario remar hasta el último minuto para sellar el triunfo.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *