Es tal su avidez, que a estas horas el Real Madrid ya llega tarde a concebir la 15ª. Algún solemne patricio madridista se lo plantearía en la misma festividad de Saint-Denis, morada de Mbappé, tan historia por ahora como la 14ª Copa de Europa. Sin Mbappé a la vista, el Real a lo suyo. Como diría Jesús García Velasco, el inolvidable abuelo de Majaelrayo (Guadalajara): “¿Y el Madrid, qué, otra vez campeón de Europa?”. El Real llevaba 30 años seco, pero el popular anuncio tuvo miga.

