Brille el sol o caigan chuzos, gana y gana el Real Madrid. Hoy, como nunca, el Madrid de Valverde. Y, claro, el de Modric, el de Vinicius. Incluso, como esta vez ante el afligido Sevilla de estos tiempos, hay momentos para Asensio, para Lucas Vázquez. De muchos necesitó el Real para fundir a un rival ambulante. Un Sevilla de fogueo y sin poso alguno en el primer acto, vivificado después por un gol de Lamela y con vidilla hasta que llegaron las cargas finales de los de Carlo Ancelotti. En las buenas y en las no tan buenas, el campeón tiene repertorio, el previsto y el imprevisto. Como prueba el duelo con el Sevilla, sellado sin Benzema —ausente por lesión— y sin los retirados sobre la marcha Modric, Carvajal, Mendy, Tchouameni y Alaba, cinco titularísimos. Ancelotti tiene cesto.

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