El equipo más asombroso de la historia no deja de pasmar. Lo sucedido en Liverpool dejó casi en una broma las remontadas universales de Chamartín. Ya no basta con el aforismo clásico: es el Real Madrid, estúpido. En Anfield, que no es la ópera, estaba azotado al cuarto de hora. Pero es el Madrid, capaz de soportar el primer chaparrón, templar el partido y luego triturar a su insigne rival, al que abrumó en el segundo acto. Tremendo.

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