El arranque de la <strong>primera temporada del Real Madrid post Laso</strong> no está siendo como los dirigentes del club ni sus aficionados esperaban. La llegada de grandes refuerzos como<strong> Dzanan Musa, Mario Hezonja, Sergio Rodríguez o Petr Cornelie,</strong> unida a la calidad que ya tenía en nómina parecían completar una <strong>plantilla de relumbrón </strong>para un equipo que la pasada campaña ganó la Liga y fue finalista en la Euroliga. Pero <strong>ese amasijo de talento, al menos por el momento, sólo ha aparecido con cuentagotas</strong> para sacar adelante algunos partidos. <strong>Muy buenas individualidades y nula cohesión</strong>, una combinación tóxica para un juego de equipo. Porque <strong>los blancos, hasta ahora, no juegan a nada.</strong> Y ni las lesiones de <strong>Rudy, Williams-Goss, Causeur y Alocén</strong>, ni la adaptación de los nuevos (<strong>Musa y Hezonja</strong> están siendo de los mejores) sirven ya como coartada con ese pomposo plantel.

