La fuerza oculta. Un nuevo Barça desafía al viejo Madrid en base a una excelente materia prima. El tiempo nos hablará de su consistencia. Pero es del Real Madrid del que quiero hablar, ahora que las selecciones nos dan una tregua. El equipo aún juega bajo el influjo mágico de la temporada pasada, expirando tal seguridad que, en ocasiones, estamos seguros de que va a ganar, incluso cuando parece estar haciendo todo lo posible para perder. Que nadie intente encontrar la fórmula, tan remota y misteriosa como la de la Coca-Cola. Es como un salto al vacío. Estos jugadores del Madrid hasta caminan como ganadores. Creo haberle leído a Alejandro Baricco que hay acontecimientos que son producto de la inteligencia colectiva, “un propósito comunitario que de tanto desearlo y soñarlo, se materializa”. Lo ocurrido la temporada pasada en el Bernabéu parecía darle fuerza a esta teoría en cada partido de Champions.

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