Amodorrado de entrada, el tiempo se echó encima del Real Madrid cuando ya menguaba el partido con un inesperado empate para el campeón. Un toque de corneta final no le bastó al Madrid frente a un Girona competente. Un Girona expansivo al inicio y que supo apretar la mandíbula cuando su rival le cercó ya en el último tramo. Histórico para el cuadro catalán; un frenazo para un Real de vuelo corto en Leipzig y con un inesperado soponcio en la Liga. Un encuentro inopinadamente equilibrado que entró en combustión a partir del gol de Vinicius. Una mano de Asensio llevó al árbitro al VAR. Penalti, gol de Stuani, un chacal en esa suerte del juego.

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