Una noche cruel condenó al Levante a Segunda. El fútbol, tan réprobo en ocasiones, le hizo pasar un tormento espantoso en Chamartín, donde fue zurrado sin contemplaciones por un Real Madrid que advirtió pronto que estaba ante un partido de confetis y serpentinas. El campeón se procuró un encuentro jubiloso. El Madrid desmintió a quien pensara que no tenía nada en juego. Más allá de la profesionalidad, por supuesto que lo había: el Liverpool a la vista obliga a no rebajar la tensión competitiva, los buenos hábitos. En el Real todos brindaban, desde Mendy a Vinicius con su primer triplete como blanco. Por el camino, un gol histórico de Benzema, un Camavinga pletórico, otro Modric conmovedor… Minutos para reclutas canteranos como Peter y Mariano Gila. Ante el frenesí local, del conjunto visitante solo hubo lamentos.

