Antes de enfrentarse en Copa, la última vez que se cruzaron el Madrid y el Celta, en octubre en Balaídos, en el equipo blanco ya asomó una de sus vías de fuga de esta temporada. Con 1-2 a su favor, permitió una incomprensible contra en el descuento que dejó a Anastasios Douvikas delante de Courtois, una acción sospechosa que delató la falta de cuajo de los muchachos de Carlo Ancelotti para gestionar finales apretados. Por suerte para ellos, el golpeo del griego se marchó fuera por un dedo, pero este jueves, en el Bernabéu, el Madrid se disparó en el pie y acertó de lleno. Un error grosero de Camavinga (unas tres semanas de baja por una lesión muscular en el bíceps femoral de la pierna izquierda) y una entrada atropellada de Asencio dentro del área dejaron al descubierto su poca pericia para administrar una victoria que en el minuto 83 se daba por descontada.

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