El Real Madrid no presentó ningún síntoma de depresión post Final Four. Con una actuación profesional, y los jugadores muy centrados en el último objetivo de la temporada, no dio el equipo de Pablo Laso ningún motivo para la duda a su afición, y apenas esperanzas al sorprendente Manresa al que su técnico, Pedro Martínez, definió como una “anomalía” en una entrevista con EL PAÍS. No quiso el Madrid que el partido del Wizink Center lo fuera. El primer asalto fue para los blancos y ahora la presión se desplaza a Manresa. El choque del Congost del sábado puede decidir.

