El Madrid lleva meses alejándose de la Liga y este sábado santo, salvo que el Barcelona se empeñe en darle vidas extra, dio otro gran salto hacia el precipicio en el torneo doméstico. Quién sabe si definitivo. El gol de Vedat Muriqi en el descuento terminó por derrumbar en Mallorca a otro equipo blanco muy pobre de juego y escaso de nervio durante una parte importante del choque. Después del repunte del último mes agarrado al espíritu gremial tras las bajas de Mbappé y Bellingham, los madridistas se fueron por el sumidero de Son Moix.

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