En una jornada de jugar con el balón en una mano y la calculadora en la otra, el Madrid perdió por 100-96 después de una prórroga en casa del Maccabi. A mitad del mismo, los blancos conocieron que, con la victoria del Olympiacos, no podían ser líderes. La historia dice que no vale de nada, pues el primero de la fase regular nunca ganó el título. Esta vez servía al menos para evitar al Barça en una hipotética semifinal de la Final Four.

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