Los fantasmas del Buesa Arena se le aparecieron al Real Madrid en la visita del Partizan. Los blancos, que venían de dilapidar 20 puntos de ventaja ante el Baskonia, llegaron a ganar por 21 frente al conjunto serbio (54-33 y 75-54), pero en el último cuarto se vieron apurados. La renta se quedó en cuatro (86-82) y con posesión visitante. Maledon, que regresaba después de haber jugado sólo dos minutos en partidos oficiales, Lyles y la clarividencia de Campazzo aseguraron el triunfo. Fue el tercero consecutivo en la Euroliga, todos al calor del Movistar Arena, donde es fundamental hacerse fuerte.

