El Rayo Vallecano afrontó la semana más importante de su historia reciente con dos frentes abiertos que raramente coinciden en un mismo club: la salvación matemática en LaLiga y el sueño de su primera final europea. El jueves ganó al Estrasburgo en Vallecas y se quedó a 90 minutos de Leipzig. El domingo visita al Getafe con la urgencia de sumar puntos que alejen definitivamente el fantasma del descenso. Para un club que debuta en semifinales europeas, la semana trajo más frentes de los previsibles. Pero el Rayo los sorteó todos y plantó su bandera en Europa.

