<strong>No era un día cualquiera ni para Manchester United ni Rayo Vallecano.</strong> En un partido vestido como una cita histórica para los franjirrojos, Cristiano se colaba en los prolegómenos de un choque que la afición del Rayo tenía marcado en rojo. El luso volvía a calzarse las botas después de un verano más que atípico en el que su futuro estaba más que en entredicho. El de Madeira arrancaba de inicio en el once de ten Hag como gran referencia ofensiva en un once muy alternativo. Poco o nada aportó un Ronaldo que apenas tuvo una ocasión que se le marcharía al lateral de la red.

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