Era un <strong>desenlace cantado</strong>, pero no por ello menos doloroso. El <strong>San Pablo Burgos</strong>, equipo revelación del baloncesto español las últimas tres temporadas, <strong>consumó su descenso a la LEB Oro</strong> tras caer ante el <strong>Urbas Fuenlabrada </strong>con estrépito (66-83) en la última jornada de la<strong> Liga ACB</strong>. Con la decepción a flor de piel, instantes después del desenlace el <strong>Coliseum de Burgos se convirtió en una especie de Coliseo de Roma.</strong> Y no porque los <strong>9.568 espectadores</strong> que abarrotaron el pabellón señalasen con el dedo pulgar hacia abajo pidiendo alguna cabeza. <strong>La afición burgalesa, lo mejor del club</strong>, no dejó de aplaudir pese a la desazón que les invadía del momento.

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