La historia de Cristian Saban Carretero no empieza en un estadio lleno ni bajo focos gigantes. Empieza en un salón cualquiera, de madrugada, cuando el resto de la casa duerme y alguien decide quedarse una hora más frente a la televisión.


La historia de Cristian Saban Carretero no empieza en un estadio lleno ni bajo focos gigantes. Empieza en un salón cualquiera, de madrugada, cuando el resto de la casa duerme y alguien decide quedarse una hora más frente a la televisión.