Los grandes equipos son los que demuestran serlo cuando tienen el viento en contra. Cuando el día les sale torcido y se hunden en un agujero negro, pero tienen recursos, mentalidad y coraje para volver a ver la luz. Y el Barcelona lo es. Estuvo groggy en la primera parte tras perpetrar los peores 20 minutos que se le recuerdan en años, pero tras el descanso resucitaron de la mano de Mirotic (20+7) y Higgins (13+6) para minar la heroica resistencia de la Penya, personificada en Tomic (15+13) y Willis (14), y sellar su pase a la final (60-63).

