Descubrir de pequeño (o no tan pequeño) <strong>un grupo de música que te gusta</strong>, que se convierta en tu favorito, y enterarte después que <strong>se han separado, retirado o algo peor, es una faena</strong>. O un escritor cuando eres más mayor. Te lees sus novelas, sus cuentos, sus poemas, su antología de artículos en prensa, su correspondencia y hasta sus listas de la compra, <strong>pero llega un momento en el que no puedes leer nada más suyo</strong>, más que nada porque Carver murió en 1988 y tú naces en el 89. Antes de salir al mundo, la producción del escritor al que más me iba a gustar leer ya se había terminado. Pero con los futbolistas es aún peor. Pensad por un momento en un niño que empiece a tener noción del fútbol, <strong>que se enamore de Luka Modric y que un día haga la pregunta. «Papá, ¿hasta qué años puede jugar un futbolista?».</strong>

