Mientras persiste en innovaciones tecnológicas como colocar un mini altavoz en la espalda de los jugadores para que escuchen sus instrucciones durante los entrenamientos que dirige desde lo alto de un andamio con un walkie, el seleccionador español afina estos días lo que puede denominarse el Luis Enrique Club de Fútbol. A dos meses del Mundial, el preparador gijonés ha acentuado en la última lista antes de la cita de Qatar su perfil de entrenador de club para ejercer como seleccionador. El peso del rendimiento de los internacionales en sus equipos es una guía básica, pero también los méritos que estos hayan contraído ante él. “Yo he traído a muchos de esos jugadores que me reclamáis [la prensa] en la selección. Les he pedido lo que les he pedido y luego he visto el resultado. ¿Pueden volver? Claro que pueden volver si vuelvo a ver lo que les pido”, explicaba el técnico el pasado viernes tras anunciar la lista. Bajo ese argumento, se justifica la presencia de futbolistas que no han arrancado la temporada como piezas clave en sus respectivos clubes.

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